viernes, 4 de agosto de 2017

En verano también es necesario cuidarse

Para muchos de nosotros las ansiadas vacaciones de verano ya han llegado o están a punto de llegar, y con ellas llegan las largas jornadas de sol, de baños en la playa y en la piscina, actividades en la montaña o al aire libre, tardes en terrazas 'picando' y bebiendo más de lo que estamos acostumbrados...todas estas 'tareas' forman parte de la hoja de ruta de las vacaciones de muchos ciudadanos. 

Estas actividades propias de la época estival también pueden entrañar algunos riesgos para nuestra salud por este motivo, los profesionales recomiendan seguir unos hábitos adecuados durante el verano. Lo más evidente e inmediato es el cuidado de nuestra propia persona aplicándonos protección solar, hidratándonos a base de líquidos como agua y zumo, usando gafas de sol, vigilando las comidas... pero no solo es importante e imprescindible este cuidado personal sino también lo es el de nuestras casas que se quedan vacías gran parte de las vacaciones, la gestión de nuestros negocios y por supuesto, el cuidado de nuestras mascotas y de nuestro entorno. No podemos olvidar que durante los meses de verano se producen los incendios más graves que terminan arrasando miles de hectáreas las cuales son prácticamente imposibles de recuperar a medio/corto plazo, la arena de las playas queda cubierta por plásticos y basuras que acaban en el mar, la escasez de precipitaciones hace que aumente la contaminación... Sin duda hay que disfrutar del entorno que nos rodea pero debemos evitar todas aquellas acciones que impliquen un riesgo para la sostenibilidad del medio ambiente. 


Con estos consejos las vacaciones de verano serán un verdadero espacio de descanso.

jueves, 22 de junio de 2017

Con el agua, hay que mojarse

Con este título tan preciso concluía el último acto (una mesa redonda) de una jornada dedicada al uso sostenible del agua en la agricultura, organizada por el Consejo General de Ingenieros Técnicos Agrícolas en el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Más allá de ser un recurso escaso, el agua es el mismo, tal y como recordó en su ponencia Jaime Lamo de Espinosa, desde que la Tierra se originó en la galaxia. Sin embargo, el número de habitantes no deja de aumentar. Lo que supone que cada día tenemos menos metros cúbicos de agua por habitante. 

Su uso responsable, es por lo tanto, un deber humano. Algo muy comprendido fuera del modelo occidental y no tanto dentro. En esta parte del planeta, en Occidente, la sensibilización por su uso sostenible además de un mantra, debería convertirse en una realidad. De ahí que la presidencia de la Unión Europea de este semestre (Malta) tenga entre sus prioridades el agua en la agricultura.

Los profesionales, al igual que el resto de ciudadanos, necesitamos también convertir ese mantra en realidad. Para ello es importante acudir a datos, pero también a conductas, hábitos y por qué no, a la ética. Entonces, no solo necesitamos una agricultura climáticamente inteligente, como aconsejaba Lamo de Espinosa, sino unas profesiones que también lo sean: que se ambientalicen, que se ecosocialicen, incorporando como Jordi Ludevid aconsejaba en la última actividad desarrollada por Unión Profesional en CONAMA:  «el medio ambiente y la sostenibilidad en los códigos deontológicos y en los planes de formación continua de las corporaciones colegiales».

miércoles, 7 de junio de 2017

Periodismo, información y transparencia



El pasado 30 de mayo, el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, celebró el segundo coloquio sobre transparencia orientado al ámbito del periodismo bajo el título «Periodismo,información y transparencia». Un terreno clave para trasladar a los ciudadanos la información de forma veraz. Cada uno de los ponentes invitados aportaron su singular visión sobre la ley de transparencia, su aplicación e impacto en España, que si bien representa un avance en nuestra sociedad democrática, su evolución es muestra también del largo camino que queda aún por recorrer.  

Mar Cabra (@cabralens), periodista de investigación del International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ), puso especial énfasis en el formato para hacer uso de la información, definiendo como `enemigo´ el formato pdf para publicar datos. «¿Qué pasa cuando se publica un pdf que no es buscable?, que el documento no se indexa por motor de búsqueda  y se borra a los tres meses». Destacó como relevante el acceso y utilización de los datos y la información ya que nos da la posibilidad de «poner el foco en temas que no se conocen».

Borja Bergareche (@borjabergareche), director de innovación de Vocento abrió su intervención con la frase «la transparencia es confianza», pues la misión cívica de los periodistas y los medios consiste en mantener a los ciudadanos informados. Por ello destacó la labor de los profesionales del  sector quienes han de «reconstruir relaciones de confianza con los lectores».

Por su parte, Jesus Escudero (@jescuderoma), periodista de El Confidencial manifestó su queja ante la dificultad de acceso a determinada información bien por la manera de presentar tal información o los datos (en ocasiones no desagregados), por la terminología empleada o por los plazos y procedimientos que se han de seguir para solicitarla. En este sentido planteó como vital «una nueva gestión de archivos documentales en la administración». Asimismo, manifestó que la transparencia debería ser un derecho constitucional, de manera que hubiese una única ley de carácter orgánico que se refiriese a ella de manera única e integral en lugar de varias leyes.

Finalmente, con una visión jurídica, el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, intervino dando respuesta a varias de las cuestiones planteadas previamente por los demás ponentes. Entre ellas la relativa al rango normativo de la Ley de transparencia que, según apuntó «esta `enganchada´ al 105 de la CE en lugar de al art. 23, evitando que sea una Ley orgánica». Hizo referencia también al cambio que ha supuesto la ley para la administración, resultando un proceso lento debido a que «a la administración le cuesta comprender esta manera de trabajar, pues se pasa del principio: `Prohibición de acceso a la información, salvo autorización de acceso´, a `Acceso libre a la información con reserva de prohibición en casos específicos y legalmente tasados´».


Por Dolores Martín 

viernes, 28 de abril de 2017

Seguridad y Salud en el trabajo: una cuestión de tod@s


  • «Las mujeres tienen más probabilidad de sufrir una enfermedad laboral»
  • «Los jóvenes tienen un 44 % más de probabilidad de sufrir accidentes laborales»
  • «La siniestralidad laboral mortal entre las personas mayores se duplica»
  • «La economía sumergida daña gravemente la salud, especialmente de las personas migrantes»
  • «Las personas con discapacidad tienen mayor riesgo de sufrir acoso en el trabajo»

Son denuncias que publica en este Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo, la Unión General de Trabajadores (UGT) para concienciarnos de que la discriminación nos daña a todas las personas: «muchos trabajadores y muchas trabajadoras están obligados a aceptar empleos que dañan su salud y en sectores con más riesgo».

Mucho tiene que ver esto con la precariedad en el empleo que las profesiones llevan denunciando largo tiempo. También, las profesiones alertaron en su día sobre la crisis en la prevención, una cultura, la de la prevención, que implica, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), «el respeto del derecho a gozar de un medio ambiente de trabajo seguro y saludable a todos los niveles; la participación activa de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores para asegurar un medio ambiente de trabajo seguro y saludable a través de un sistema de derechos, responsabilidades y deberes definidos y la atribución de la máxima prioridad al principio de la prevención».

Es precisamente la OIT la que vincula la seguridad y salud en el trabajo con la necesidad de optimizar la recogida y la utilización de los datos en esta materia. La capacidad para recopilar y usar los datos sobre seguridad y salud en el trabajo pasa a ser un compromiso indispensable, muy en la línea con lo estipulado en la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados en septiembre del 2015.

El tema llega a ser tan relevante para las profesiones como para que los presidentes de las corporaciones colegiales tomen la palabra. Lo hicieron mediante un especial que se prolongó durante diez números en la revista Profesiones.

Quizá haya otra finalidad más en el hecho de conmemorar los Días Mundiales y es el de reflexionar sobre lo que cada colectivo hace para que, por ejemplo en este caso, dejara de tener justificación dicha conmemoración.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Algunas virtualidades de la deontología profesional hoy

Como es sabido, los orígenes de la deontología moderna aparecen vinculados a las profesiones liberales (médicos, abogados, etcétera) con un doble propósito que sigue siendo válido hoy: asegurar unas buenas prácticas de sus profesionales y, al tiempo, que su verificación o control se haga en primer lugar desde las asociaciones y no necesariamente mediante la coacción del Derecho del Estado que refuerza aquí su característica liberal de última ratio o recurso.

Asimismo, la deontología facilita la buena comunicación entre la ética y el Derecho, situándose propiamente entre una y otro, comunicándolos. El espacio es más amplio de lo que pudiera pensarse a priori desde un esquema excesivamente formalista o rígido. Hay una ética práctica vinculada a la deontología que más que redundante refuerza con otras reglas y en contextos propios los mandatos últimos de un Derecho basado en los derechos y en la democracia, asegurando que las cosas no solo se hagan, sino que, sobre todo, se hagan bien y, a fortiori, desterrando en todos los ámbitos el nefasto principio de “el fin justifica los medios”. 

Por eso, la deontología ya no afecta solo a empresas privadas y profesiones liberales sino que se ha extendido incluso a funcionarios y representantes de los ciudadanos, muy singularmente en forma de códigos éticos generados desde las distintas organizaciones internacionales (ONU, Consejo de Europa, UE…), desde los Estados o desde los mismos partidos políticos. Si el Derecho (penal) combate la corrupción, la deontología y los códigos éticos pretenden evitarla, prevenirla. Alcanza incluso a los Cuerpos y Fuerza de Seguridad del Estado subrayando la necesidad del uso justificado y proporcionado de la fuerza, asegurando la igualdad de oportunidades y de trato o promoviendo el respeto mutuo y el compañerismo. En su carácter formativo radica su principal valor, reforzando su función preventiva que es la que aporta especificidad a la deontología frente al Derecho del Estado que suele actuar casi siempre para sancionar las conductas no deseadas.

En suma, hoy la deontología sigue siendo necesaria, incluso más que en otros momentos de la historia. Vivimos en sociedades complejas, plurales y diversas, que aconsejan la presencia de normas que favorezcan buenas prácticas en las profesiones, empresas privadas, corporaciones e instituciones públicas. Los derechos fundamentales, la sostenibilidad medioambiental y las virtudes cívicas marcan su sentido último. No son ni normas de ética privada vinculadas a alguna confesión religiosa o convicción política, ni normas jurídicas emanadas directamente de la voluntad del Estado. Son normas autónomas, específicas de cada profesión o actividad pública o privada, que tienen como objetivo común hacer las cosas bien, técnica y éticamente, y como fin último contribuir a una convivencia armónica y respetuosa, libre y en paz. No alcanzan la fuerza coercitiva del Derecho estatal, pero gozan del poder de la razón práctica que en forma de códigos éticos, de normas deontológicas de los Colegios Profesionales, o como régimen de faltas y sanciones (potestad disciplinaria) de estos a través de sus estatutos, previene la malas praxis y evita no pocos conflictos sociales. Su valor hoy sigue siendo indiscutible. 


José Manuel Rodríguez Uribes 
Profesor Titular de Filosofía del Derecho
Director del Instituto de Derechos Humanos
Universidad Carlos III de Madrid

miércoles, 22 de marzo de 2017

#Todoesagua... también mañana

«Hablamos de 1.800 millones de personas, casi un cuarto de la población mundial, que cada día beben agua contaminada con materia fecal, lo que tiene graves consecuencias tanto para cada uno de los individuos que viven esta situación como para el conjunto de las sociedades de numerosos países en desarrollo». Son palabras de la ONG Ongawa Ingeniería para el Desarrollo Humano, en el Día Mundial del Agua 2017, dedicado especialmente a atender la problemática de las aguas residuales.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 se plantea la meta de mejorar la calidad de agua, reducir la contaminación, eliminar los vertidos y minimizar la liberación de productos químicos y materiales peligrosos, así como reducir a la mitad el porcentaje de aguas residuales. «Con el fin de garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible para todos en 2030, es necesario realizar inversiones adecuadas en infraestructura, proporcionar instalaciones sanitarias y fomentar prácticas de higiene en todos los niveles», advierten desde Naciones Unidas.

La cifra «escandalosa» de la que Ongawa se hace eco necesita ser difundida para ser concienciada en una sociedad que no suele valorar aquello que tiene al alcance de su grifo. La labor de organismos como Alianza por el Agua, Fundación Aquae, Enfermeras por el mundo o la misma Ongawa, entre otras, cobran valor en estos Días Mundiales. Pero... y mañana? 

Y... ayer? Ayer hubo otro Día Mundial, el de los bosques. Recientemente y gracias a la intervención de la decana del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural, en la actividad especial de Unión Profesional en CONAMA 2016, supimos de la importancia de estar unidos para favorecer su continuidad. Por ello, la plataforma Juntos por los bosques sigue su camino, el mismo que las organizaciones mencionadas anteriormente y otras que lo hacen por otros motivos, pero siempre con un mismo fin, que todo no quede reducido al Día Mundial de turno y que la pregunta... «y mañana?» tenga respuesta firme todos los días del año.


miércoles, 15 de marzo de 2017

El uso de las redes sociales para la búsqueda de empleo toca techo


La gran y vertiginosa expansión que han protagonizado las redes sociales como canal de intermediación laboral durante los últimos años, podrían haber alcanzado su punto más alto. Aunque el nivel de penetración es muy elevado, el ritmo de crecimiento se está ralentizando. Este es uno de los aspectos destacados durante la presentación de la nueva edición del informe Infoempleo y Adecco: Redes Sociales y Mercado de Trabajo. Como cada año, el informe y los datos reflejados en el mismo, tratan de plasmar la evolución en el uso de las redes sociales desde la perspectiva de los candidatos y de los reclutadores, es decir, su utilización como plataforma de encuentro entre ambos. 

Respecto de la opinión de los candidatos, el informe refleja, que si bien un 45% de los usuarios acceden a las redes sociales siempre que buscan empleo, el 55% restante lo hacen o bien de forma esporádica o nunca. Los reclutadores, por su parte, hacen uso de las mismas como complemento a las herramientas y medios de los que suelen valerse. En este sentido, el uso de las redes sociales por parte de las empresas como medio para captar talento pierde tres puntos porcentuales, pasando de un 87% en 2015 al 84% en el último año.  

A pesar de ello la valoración positiva de las redes sociales asciende a un 92% como canal de atracción y selección de talento, siendo la red mejor valorada LinkedIn (67%). Según los datos aportados por el informe, casi la mitad de los candidatos con cuenta/s en redes sociales han sido contactados por este medio en relación a una oferta de empleo, al menos, en una ocasión.


Durante la presentación, algunos de los invitados en representación de empresas reclutadoras, pusieron de manifiesto que los candidatos muestran cada vez su cansancio ante la falta de respuesta de las redes sociales. Reyes Sanz, Head of Digital Marketing, Recruitment Marketing en Accenture, destacó que gran parte del problema tiene su origen en la falta de estrategia o en el uso de una estrategia ineficaz. 

En este sentido, el 35% de los reclutadores opinan que los candidatos no dan un uso suficientemente profesional a sus perfiles en redes sociales. Aunque el 61% de las empresas no recurre a ningún servicio de pago en redes sociales para realizar las labores de captación de talento, el 86% de las empresas consulta las redes sociales de los candidatos preseleccionados antes  de tomar una decisión de contratación.

Especialmente significativo es, en cualquier caso, tal y como destacaron los presentadores del informe, Jorge Guelbenzu, director general de Infoempleo, e Iria Vázquez-Palacios, directora de Servicio y Calidad de Adecco, que "las redes sociales han eliminado las barreras de comunicación entre candidatos y empresas".


Siguiendo la línea de las palabras de Jorge Guelbenzu e Iria Vázquez-Palacios no cabe duda que en la sociedad actual los profesionales tienen cada vez más autonomía y decisión sobre cómo dirigir su carrera profesional. Hace no muchos años el 'estancamiento' profesional era algo habitual en cualquier profesión, actualmente, y gracias en parte a los nuevos medios digitales, ya no es así. 

Las IT no solo han facilitado la búsqueda de empleo si no que en sí mismas se han convertido en un sector de propio de empleo en el que según datos de la Agencia Digital de la UE la demanda de perfiles aumentará en un 9,3% hasta 2020 en todo el mundo. La publicación elaborada por Infoempleo: Empleo en IT en 2017. Profesiones con futuro recoge cómo serán las profesiones del futuro en relación con las nuevas tecnologías. "Si hay un factor que caracteriza al sector IT es que la mayoría de las herramientas que utilizarán en los próximos años todavía no existen, por lo que las habilidades que las empresas requerirán de sus profesionales serán distintas a las que se exigen hoy".

jueves, 23 de febrero de 2017

Por favor, ponga un código de conducta en su vida


El mundo está sujeto a constantes cambios: el proceso de digitalización que comenzó allá a finales de los 70 y principios de los 80 está dando por fin sus frutos agilizando procesos y desterrando prácticas sin sentido en lo que se refiere a la excesiva burocracia, aunque esto último está costando más de lo deseable por esa necesidad que tiene el ser humano de mantener cosas bajo control, entre ellas, el comportamiento. Es por ello que se hace necesario regular cómo los comportamientos se dan en este nuevo ámbito, tanto interna como externamente.

En el apartado que a nosotros nos ocupa, como facilitadores de la conversación en la que se han convertido los mercados, encontramos dos vertientes de comportamiento a regular en los comportamientos y en la comunicación, una vertiente externa y otra interna. La parte externa no requiere de mucha más explicación de la que ya se ha dado y sobre la que se insiste en tantas y tantas ocasiones: se hace necesaria una estrategia que permita no sólo establecer un marco para los mensajes, sino también fórmulas que regulen el retorno de los mensajes, es decir, qué hacer cuando alguien se dirige a nosotros. En esta vertiente externa de comportamiento es en lo que más insistimos, pero la misma queda coja si no se tienen en cuenta variables internas.

Y es que la vertiente interna del comportamiento de las organizaciones se convierte en fundamental y, por ello, cualquier estrategia de comunicación ha de pensar quién va a responder a los mensajes, quién va a ejercer la interlocución válida de cara a clientes, proveedores y situaciones de crisis, qué procedimientos se seguirán a la hora de realizar consultas y la duración estimada de los mismos, quién tomará decisiones, quién las ejecutará y quién revisará los resultados de las mismas.

Pero además también afecta a otros indicadores que, en muchos casos, van muy vinculados a negocio: atención al cliente, qué plazos transcurren desde la detección de necesidades y su puesta en marcha frente a procesos anteriores a la transformación digital… Y no todo el mundo está preparado para lidiar con estas nuevas fórmulas de actuación.

Nos encontramos con que la transformación digital abre nuevas puertas en las que los egos se encuentran fuera de su sitio y creando tensiones innecesarias derivadas de la falta de comprensión de esa necesidad de transformación en el fuero interno de las personas. Porque pocas veces nos damos cuenta de que el problema somos nosotros mismos, las personas.

Para esto, es fundamental contar con un código de conducta que establezca claramente cuál es el nuevo marco interno, pero ha de ser vivo, adaptándose a las necesidades de la organización, a los cambios de las personas que se van incorporando a la misma, a las nuevas necesidades que marquen los mercados y lo suficientemente estricto como para que todos los actores implicados sepan qué se puede hacer y cuáles son las limitaciones, pero también lo suficientemente flexible como para que las situaciones no previstas se puedan solucionar utilizando el menos común de los sentidos, el sentido común.

Por favor, doten a sus organizaciones de códigos de conducta internos. No se arrepentirán.


Esteban Mucientes
Presidente de AERCO-PSM

martes, 21 de febrero de 2017

La Deontología y los Colegios profesionales. Por Rafael del Rosal

Las profesiones afrontan tiempos decisivos en España, con la Ley de Servicios y Colegios profesionales a punto de regresar al candelero. El texto de esa ley retirado en la anterior legislatura no nos gustaba y debemos prepararnos para que el texto que le siga tampoco nos guste.

Ese es el motivo por el que no estamos para más circunloquios ni para seguir debatiendo sobre el sexo de los ángeles, a vueltas sobre la deontología abstracta o los Colegios sin naturaleza, para seguir rehuyendo entre medias verdades, a mitad de camino entre lo divino y lo humano, lo sagrado y lo profano, la salvación eterna o el camino de perfección, la única, sencilla y elemental verdad que tanto tememos por la enorme responsabilidad que conlleva: que el Artículo 4.9 de la Directiva de Servicios y el art. 3.12 de la Ley Paraguas –que traspone aquél a nuestro ordenamiento- establecen con toda claridad que los Colegios Profesionales son las Autoridades Reguladoras de la Competencia de sus colegiados en los Mercados de los Servicios Profesionales respectivos.

De acuerdo con tan elemental disposición, nuestros Colegios Profesionales tienen la misma misión y rango que el Regulador común (CNMC) para el resto de los mercados, pero en Régimen de Autorregulación. Los Códigos Deontológicos no son otra cosa que la más antigua y sofisticada ley de la leal competencia de los profesionales en el mercado, solo que en un estadio más desarrollado que el derecho común. Y la competencia Disciplinaria de los Colegios no es ninguna “función deontológica” extraña a las dos premisas anteriores, sino su instrumento coercitivo para alentar y exigir el cumplimiento de las reglas de la competencia contenidas en sus referidos Códigos.

De tan sencillas premisas se desprende un cúmulo de consecuencias de tal calibre que no caben en este espacio. Siendo de señalar como decisivas, las siguientes: 

  • a) Defenderlas es la primara misión del profesionalismo si no quiere perder su independencia y quedar a merced, cuando quiera, de la intervención política de los poderes públicos como ocurre en Venezuela, Bolivia, Rusia y otros países.

  • b) Defenderlas es llevarlas sin ambages a la Ley de Servicios y Colegios Profesionales que, mientras pregona que su misión es trasponer al ordenamiento jurídico español la Directiva de Servicios,  la contrapone. Y, cómo no, llevarlas a la protección constitucional por la vía del art. 36 CE, integrando dicha Ley en el “bloque de constitucionalidad”.

  • c) Defenderlas es rechazar a nuestros modernos entreguistas que, desde dentro del profesionalismo, nos llaman a no hacer nada en el camino de los dos puntos precedentes y entregarnos a la Ley de Servicios y Colegios retirada, que volverá igual y que consideran una magnífica oportunidad para hacer no sé qué cosas modernísimas que en modo alguno explican. Y también rechazar los embates de la CNMC, que solo persigue el monopolio regulador aniquilando a los Colegios, sus homólogos preexistentes.

  • d) Y, finalmente, defenderlas es hacer Códigos honestos, ejercer la competencia Disciplinaria sin escapismos y ejecutar con eficacia las sanciones impuestas, poniendo en el centro de la vida Colegial la potestad disciplinaria, autorreguladora de la competencia en el mercado de los servicios profesionales de sus colegiados.

Si no estamos dispuestos a todo eso, lo mejor será que no nos sigamos engañando: Si no la ejercemos nosotros a través de nuestros Colegios, la regulación de la competencia de los profesionales en los mercados de sus servicios la terminará haciendo otro. Salvo que nuestro sueño sea que los servicios profesionales queden desregulados… pero no se note. ¿Y si fuera ese El Dorado que de verdad buscan nuestros modernos entreguistas?   

viernes, 17 de febrero de 2017

Sobre el compromiso del Consejo General del Trabajo Social con la deontología profesional


Hoy en día la ética es rentable. De tal forma que podemos asegurar que cualquier organización que no se encuentre dentro del prisma de la trasparencia y la buena praxis profesional está destinada a desaparecer por no cumplir con el mandato que impone la sociedad. A este examen cotidiano se enfrentan todas las organizaciones profesionales por su especial relación con la persona atendida y el alcance de su intervención profesional, la trabajadora social está en el foco de atención de la ciudadanía, de las instituciones y de los medios de comunicación. Así ha sido siempre, y siempre lo será, pero la importancia de la buena praxis profesional y el control de la misma por parte de la organización es en estos momentos imprescindible. Así pues, es hora de darle la importancia que se merece a la deontología profesional, la ética pequeña o anónima que siempre ha quedado en un segundo plano con respecto a los otros planos de la ética.

Seguramente el más relevante supuesto de ordenación del ejercicio profesional es la atención a la Deontología profesional. Es decir, la asunción de criterios compartidos por el colectivo profesional al convertirlos en un texto normativo: el Código Deontológico de Trabajo Social que recoge los deberes, normas morales y reglas de conducta por los que se rige la profesión como garantía para el profesional y la ciudadanía. Es por ello que, desde el Consejo General del Trabajo Social, se incluyera como eje fundamental en su programa el desarrollo de la Deontología Profesional. El primer código deontológico en trabajo social editado por el Consejo General del Trabajo Social fue aprobado por Asamblea General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales en su sesión extraordinaria de 29 de mayo de 1999. Desde entonces, en los siguientes diez años, el código se imprimió hasta en seis ocasiones.

Conscientes de la necesitad de adaptar el texto a la nueva realidad social y a las normas que influyen directamente en la actividad profesional, el Consejo inició un proceso de adaptación del texto conforme los criterios de la Unión Profesional. En este proceso colaboraron los treinta y seis colegios profesionales remitiendo más de trescientas alegaciones al texto. Finalmente fue aprobado por unanimidad en Asamblea General Extraordinaria el día 9 de Junio de 2012. Desde entonces se han impreso más de quince mil ejemplares y se ha actualizado dos veces con la nueva definición de trabajo social de la Federación Internacional del Trabajo Social (FITS GLOBAL- Meolbourne-Australia).

Por último y atendiendo al mandato del código recientemente se aprobó en Asamblea el Reglamento Interno  de la Comisión Deontológica de Trabajo Social, cuyo proceso de nombramiento de sus componentes está a punto de comenzar. Esta Comisión que tendrá un papel central será un órgano colegiado de naturaleza consultiva y asesora que dictaminará en materias de ética y deontología profesional del trabajo social atendiendo a los valores y principios del Código Deontológico de la profesión.

Desde el Consejo entendemos que es hora de hacer énfasis en los modelos adecuados y deseables de conducta profesional: la buena praxis es más necesaria que nunca. #deontologiaUP



miércoles, 15 de febrero de 2017

Deontología y profesión: Un modelo de ejercicio al servicio de la sociedad



En junio de 2015, el Consejo Europeo de Profesiones Liberales (CEPLIS) renovó la declaración de los valores comunes que dan sustento deontológico a las organizaciones que lo componen. En ella se recogía la importancia de la que es considerada la esencia de la labor profesional: el acto profesional, cifrado desde la deontología y la excelencia a través de la formación continuada; pilares fundamentales sobre los que articular una defensa de las profesiones ante los desafíos desreguladores a los que nos enfrentamos.

De manera sintética, la actividad profesional puede definirse como una tarea intelectual que requiere un alto nivel de conocimiento y está sujeta en su desempeño a un código de conducta. Así pues, la deontología es uno de los factores esenciales que distingue a una profesión: es un sistema de autorregulación del que se dota una corporación profesional que por encomienda de la sociedad tiene reconocidas atribuciones propias en un campo determinado, con el fin de garantizar que las ejerce con sentido de responsabilidad y enfocándolas hacia la defensa del interés general.

Es decir, más allá de la disposición del correspondiente bagaje académico reglado, un titulado se constituye en un profesional, con todo lo que este término comporta, en la medida que somete su ejercicio a un conjunto de normas de conducta voluntariamente promulgadas y asumidas por la corporación en su conjunto, como una especie de contrapartida que justifica el reconocimiento por parte de la sociedad de unas atribuciones específicas.


El nuevo código de los arquitectos
En concordancia con estos principios, los arquitectos españoles, a través de nuestras organizaciones representativas hemos aprobado y ha entrado en vigor recientemente un nuevo Código Deontológico en sustitución de unas vigentes normas que, con ligeras modificaciones, databan de 1971. Es evidente que en estos 45 años se han producido profundas transformaciones en la sociedad en su conjunto, y en el ámbito particular de nuestra profesión, que obligaban a una revisión integral del cuerpo normativo regulador de la conducta profesional de los arquitectos.

Esta iniciativa, desarrollada en un largo proceso de elaboración durante más de un año y medio, ha dado respuesta al alto nivel de exigencia moral que la sociedad reclama hoy día y, a la vez, ha fijado un modelo de ejercicio para el conjunto de la profesión y especialmente para la masa de nuevos titulados que se enfrentan a un horizonte muy difícil y falto de referencias. A fin y al cabo, el ejercicio de las profesiones está ligado, ya desde Hipócrates, a un compromiso ético que en el presente siglo XXI ha adquirido un papel esencial. Desgranando sucintamente su contenido, el nuevo código introduce pautas de conducta sobre aspectos de la profesión de arquitecto que han surgido en los últimos años y sobre las que había un vacío deontológico. Aspectos como la propiedad intelectual, la formación continua, la acreditación curricular y la mediación y el arbitraje se dotan de una regulación adaptada a los nuevos tiempos.

En el campo del ejercicio libre, el Código afronta la asimetría en la relación contractual entre el arquitecto, conocedor de las particularidades del servicio que oferta, y un cliente que con frecuencia no dispone de conocimientos ni fuentes de información suficientes para discernir el contenido preciso de los compromisos mutuamente adquiridos ni para evaluar la calidad de la prestación. Cabe destacar también la profusa campaña de información y comunicación, de marcado carácter didáctico y divulgativo, que desde el Consejo hemos realizado para poder llegar a cada uno de los profesionales de todo el territorio nacional.

El Código Deontológico de los Arquitectos es un documento abierto al público, disponible para cualquiera que quiera informarse y de consulta muy recomendable para todo aquel que sea perceptor de un acto profesional protagonizado por un arquitecto.

Por Jordi Ludevid i Anglada
Presidente del CSCAE

viernes, 10 de febrero de 2017

Reflexiones sobre deontología y función colegial. Por Consejo COLEF


Desde el Consejo COLEF valoramos muy positivamente la labor realizada por Unión Profesional con las publicaciones sobre ordenamiento y función colegial, siendo estas de un gran valor pedagógico. Nos está resultando de gran ayuda para comprender y hacer comprender las responsabilidades, funciones y obligaciones que emanan del ámbito colegial.

Desde el prisma de la función deontológica de los colegios profesionales, compartimos la importancia que el desarrollo, puesta en marcha y control de un código deontológico de la profesión tiene tanto para los profesionales como para la sociedad y consideramos de vital importancia que se puedan llevar a cabo. Por otro lado, las normas deontológicas vinculan al colegiado en el ámbito colegial y en aquellos casos en los que el profesional no esté colegiado, pero la actuación profesional que lleva a cabo esté sujeta a colegiación. Pero, ¿qué sucede en el caso de una profesión en la que no es de obligado cumplimiento la colegiación? Esta cuestión hace plantearnos la utilidad y aceptación que el Código Deontológico pueda llegar a tener en los casos de profesiones que no tengan obligación de colegiación.

Creemos que el propio desarrollo normativo en este sentido es contradictorio, ya que la Constitución Española plantea la importancia de que sean los colegios profesionales los que desarrollen las funciones de regulación profesional establecidas por ley en aquellas profesiones cuyo ejercicio afecte a bienes como la salud, la seguridad de las personas, el patrimonio y una serie de áreas sensibles. Podría interpretarse que el hecho de que exista un colegio profesional debería ser motivo suficiente de obligatoriedad de colegiación para todos aquellos que quieran desarrollarse profesionalmente en la profesión que regula dicho colegio profesional. Del mismo modo, nos preguntamos que, sin esta obligatoriedad de colegiación, la puesta en marcha de un código deontológico podría incluso resultar como una barrera para la colegiación, ya que no deja de ser el código deontológico una serie de normas que se han de cumplir siempre y cuando estés colegiado. El hecho de someterse a unas normas a veces es motivo de rechazo.

Como planteamiento teórico, el desarrollo y aplicación de códigos de deontología profesional debe de ser parte de la base en la que se sustenta la sociedad, sin embargo entendemos que antes de ello debería revisarse la normativa para que permita a todos los colegios profesionales poder realizar las funciones que la Constitución les encomendó. No se trata de obligar a los profesionales a colegiarse, se trata de responsabilizar a las personas de sus elecciones, ya que como bien indica la Constitución Española en la sección segunda, del capítulo segundo del Título I, denominada Derechos y Deberes de los Ciudadanos, concibe que la libertad de elección de profesión, reconocida en el artículo 35 de la norma, es un derecho que en determinados casos, ha de conllevar un deber, que es la sujeción a unas normas que serán ordenadas y controladas por los Colegios Profesionales a través del Código Deontológico de la profesión.

Desde nuestro prisma, no compartimos que haya profesiones colegiadas sin obligatoriedad de colegiación, ya que entonces se puede interpretar un incumplimiento de la legalidad Constitucional, y se pone en peligro la salud y seguridad de los ciudadanos. Sin esta base, es complejo establecer normas que sean de aplicación para todos los profesionales. Creemos que la calidad en los servicios profesionales aumenta considerablemente cuando hay un Código Deontológico respaldando la actividad profesional, pero creemos que tiene que ser aceptado por todos los profesionales en el marco de los Colegios Profesionales. 

Serafín Delgado Gil
Vocal de Deontología y Acreditación
Nº Colegiado 11893
Consejo COLEF

miércoles, 8 de febrero de 2017

Educación Social y deontología profesional

Partiendo de la idea de que el “ethos” de la Educación Social, como profesión, consiste en acompañar a las personas a desarrollarse lo más plenamente posible en el mundo social, y en el caso de las personas en desventaja social con más ahínco, la Educación Social tiene una doble misión: 

  • Transformar realidades sociales apoyando a las personas para que sean las protagonistas de ello.
  • Empoderar a aquellas personas que han perdido sus derechos para que puedan llegar a ser autónomas y responsables de su propia vida. 


Estos objetivos se logran proporcionando una serie de servicios y recursos socioeducativos al conjunto de la sociedad, de la comunidad y de las personas. Por ello la profesión de Educación Social posee necesariamente una dimensión política, teniendo como misión principal el respeto de los Derechos Humanos y contemplando un horizonte de valores de mayor justicia social, igualdad, libertad y responsabilidad. 

Es en este contexto donde la construcción de un Código Deontológico para esta profesión representa la asunción de la defensa de unos principios y normas comunes que orientan la práctica y la responsabilidad profesional ante una gran parte de la población en situación de dificultad y dependencia.

La labor de las Comisiones de Ética y Deontología Profesional de los Colegios Profesionales consiste en:


  • Ofertar a Entidades públicas y privadas y Universidades (profesorado y alumnado), formación sobre el Código Deontológico, su conocimiento y utilidad en la organización del trabajo.
  • Recepción de consultas sobre conflictos éticos que puedan surgir en el desarrollo de la tarea educativa, ayudando a dirimirlos adecuadamente usando el Código Deontológico de la Educación Social. 
  • Velar por el cumplimiento de los preceptos de la ética profesional y por el respeto a los derechos de las personas a quienes van dirigidas las intervenciones  educativas. 
  • El estudio y la visibilidad de situaciones en las que los y las profesionales de la Educación Social desarrollan su trabajo y que la casuística hace incidir en ellas con especial interés. 
  • Establecer alianzas con otras comisiones, colegios y entidades  para compartir procesos de reflexión que beneficien a la calidad de las intervenciones educativas, fortalezcan la profesión, denuncien situaciones de injusticia social y traten de dar respuestas adecuadas a las necesidades de la ciudadanía.


Iñaki Rodríguez
Coordinador de la Comisión Deontológica 
del Consejo de Educadores/as Sociales (CGCEES)

martes, 7 de febrero de 2017

Comienza la campaña 2.0 de Unión Profesional dedicada a la #deontologiaUP

La función deontológica es la esencia de las organizaciones colegiales. Conscientes de su importancia, desde Unión Profesional se ha llevado a cabo un estudio titulado La Función Deontológica de la organizaciones colegiales y su impacto económico y social, al que se puede acceder desde nuestra página web. Para animaros a leerlo y difundirlo, hemos sintetizado algunas cuestiones esenciales en la siguiente guía:


Queremos que la ciudadanía sepa cuán importante es la labor de las organizaciones colegiales; queremos que los colegiados y colegiadas sean conscientes de la responsabilidad que existe en todos aquellos actos profesionales que conjugan en el día a día; y queremos que el espacio público que todos y todas compartimos sea un espacio más justo e igualitario, para lo que la labor de las profesiones es capital.
A lo largo de este mes de febrero, Unión Profesional contará con las opiniones, puntos de vista y experiencias sobre ética y deontología profesional en este espacio virtual que es El Blog de las Profesiones.  Asimismo, os dejamos en este primer artículo algunos de los materiales que hemos elaborado para la difusión de esta campaña bautizada #dentologiaUP.


¡Os esperamos en la Red!

lunes, 30 de enero de 2017

Actividades dignas de grabar (en la memoria)


Cuando las actividades son interesantes hay que grabarlas en la memoria. Para ayudar a que esto suceda con la actividad especial que Unión Profesional organizó en el seno de CONAMA, el pasado 29 de noviembre, la sesión fue grabada y después de haber sido editada en formato reportaje, ha llegado la hora de su difusión.

Comprimir alrededor de tres horas en poco más de diez minutos no ha resultado tarea fácil. Sin embargo, el resultado puede considerarse completo y concreto: el valor de aliarse entre las profesiones (y entre estas y otras entidades) para procurar junto con el resto de actores la sostenibilidad de nuestro entorno, el nicho vital ecológico que hemos heredado y que como corresponde, debemos dejar en herencia, si fuera posible, mejor de lo que lo encontramos.

Las profesiones colegiadas, representadas por su presidente, Jordi Ludevid, acompañado de una socióloga experta en sostenibilidad y medio ambiente y de un economista e investigador en lo ecosocial debatieron sobre lo que pueden hacer las profesiones por el medio ambiente, aliándose y  por qué no, dándose ejemplo.


Seguidamente la grabación en cuestión, que puede ser encontrada en la gran memoria compartida, a la que más acudimos y en la que algunos, prácticamente, vivimos: Internet.